Los huesos recreacionales: tus aliados contra el sarro

Estos huesos serán los grandes aliados de nuestro compañero para conseguir una sonrisa de infarto y sobre todo, para divertirse y pasarlo en grande. Si quieres que tu perro te adore, dale un hueso recreacional.

Hay dos conceptos que se suelen confundir en el ámbito de la dieta natural, así que aprovecho esta entrada para explicar muy brevemente la diferencia.

Los huesos carnosos

Son aquellas partes de una presa que se componen de hueso y carne a partes iguales, y cuyo hueso es lo suficientemente degradable como para que nuestro compañero pueda triturarlo. Los huesos carnosos son un alimento indispensable en la dieta diaria de los cánidos y, para que te hagas una idea, estaríamos hablando de carcasas de pollo, alitas o jamoncitos de ala, costillitas de cerdo, etc.

Estupendas alitas de pollo que Kaala adora

Estupendas alitas de pollo que Kaala adora

Los huesos recreacionales

Son huesos con muy poca carne adherida y cuya principal característica es que son poco degradables. No son un alimento en sí, pero los podemos utilizar en la dieta de nuestro amigo para conseguir una sonrisa de infarto.

Kaala disfrutando de su hueso de rodilla de vaca

Kaala disfrutando de su hueso de rodilla de vaca

¿Para qué sirven?

Los huesos recreacionales se utilizan principalmente para mantener unos dientes limpios, unas encías sanas y unas mandíbulas en forma. Cuando nuestro compañero roe el hueso, la fricción ayuda a eliminar el sarro, incluso aunque ese sarro lleve adherido años a los dientes de nuestro amigo.

Una buena salud bucal ayuda a mantener las encías sanas, evitando la pérdida de piezas dentales y sobre todo, nos ayuda a evitar a toda costa las infecciones graves de éstas que pueden propagarse a otras partes del organismo con el consiguiente riesgo.

Los pequeños dientencitos de mi carnívora Kaala

Los pequeños dientencitos de mi carnívora Kaala

También podemos utilizar los huesos recreacionales como un elemento de divertimento. ¿A qué perro no le gusta roer? Es divertido, relajante, genera endorfinas y, en definitiva, ¡se lo pasan en grande!. Si tienes un compañerop peludo que se aburre con facilidad y encuentra divertido “atacar” tus más preciadas pertenencias, el hueso recreacional puede ser tu salvación.

 ¿Dónde los consigo? ¿Cómo los pido?

Lo más sencillo es acudir a nuestra carnicería de barrio, donde podemos encontrar el hueso recreacional me parece que más apropiado: el hueso de rodilla de vaca. Este tipo de hueso se desgrana fácilmente, aunque esto puede significar que los peluditos más diestros se lo acabarán en un “pis pas”.

Por supuesto, puedes pedir otros huesos recreacionales, como por ejemplo la caña o fémur de la vaca, pero éstos son más compactos y más difíciles de degradar, lo que puede significar que nuestro compañero pueda reducir el hueso a pequeños trozos que le costaría bastante digerir, especialmente cuando se está iniciando en la dieta natural.

Puedes pedirle a tu carnicero que parta el hueso en trozos de un tamaño apropiado para tu compañero. Por ejemplo, para un yorkshire terrier de 2Kg podrías pedirle que te corte el hueso en trozos del tamaño de una pelota de tenis. Estos trozos deben ser de un tamaño considerablemente mayor que la boca de tu amigo, para que pueda manejarlo con facilidad.

¿Son caros?

¡Qué va! ¡Muchos carniceros los regalan a sus clientes!. Si aún no has fraguado una relación de confianza con tu carnicero y éste decide cobrártelos, un precio razonable sería como máximo 1€/Kg.

¿Cómo lo conservo?

Los huesos recreacionales los puedes congelar para mantenerlos durante meses, ya que es posible que tu carnicero te haya dado huesos “para un regimiento”. Cuando quieras darle un hueso a tu compañero, te bastará con descongelarlo pasándolo a la nevera, y una vez descongelado, ya puedes ofrecérselo.

¿Cómo se lo doy?

Crudo. Como cualquier hueso en la dieta natural, debes darlo siempre crudo. No intentes hervirlo ni calentarlo, directamente de la nevera a la boca de tu amigo.

Los tiempos y frecuencia en los que nuestro compañero puede disfrutar depende de muchas circunstancias. Una regla general podría ser la siguiente:

  • Dale el hueso recreacional cada día hasta que se termine.
  • Puedes hacerlo entre 3 y 5 veces al día, y no más de 1 hora cada vez.

Como ves, el hueso recreacional estará viajando continuamente entre tu nevera y la boquita de tu compañero, por lo que cada vez que lo vayas a guardar sería conveniente que lo lavaras con agua abundante y lo metieras en una bolsa de conservación o recipiente plástico para su conservación en la nevera.

Sabrás que el hueso se ha terminado cuando tu perrito venga a buscarte a por más y no quede ni rastro de él. Otros peluditos abandona el resto que queda antes de que se termine. En cualquier caso, pasados esos 3 o 5 días, si tu compañero no se ha terminado el hueso, te recomiendo que lo tires.

¿Cuánto tiempo dejo pasar hasta ofrecerle el siguiente?

En esta cuestión también influye mucho el porqué has decidido utilizar los huesos recreacionales.

El caso más común es para la limpieza del sarro, por lo que si éste es tu caso, te recomiendo que dejes pasar una semana hasta ofrecer el siguiente, y una vez hayas eliminado el sarro deseado (pueden pasar varias semanas e incluso algunos meses), distancies más las tomas de los huesos recreacionales.

Si tu caso es otro, por ejemplo, el divertimento o simplemente mantener una buena salud bucal, entonces puedes dejar pasar más tiempo entre un hueso recreacional y el siguiente. Una frecuencia de 1 o 2 huesos recreacionales al mes es suficiente para mantener esa sonrisa de cine que ya tiene compañero.

¡Mi perro se estriñe!

Cuando le damos un hueso recreacional a nuestro amigo, le estamos dando un aporte de calcio extra que va a afectar a su tránsito intestinal y a las deposiciones, ya que sería esperable que sus heces fueran más compactas y sólidas.

El primer hueso recreacional que le ofrezcas te ayudará a averiguar qué tal le sienta. Hay muchos peluditos que toleran perfectamente el calcio extra aportado sin que afecte excesivamente a sus deposiciones, pero otros, sin embargo, pueden presentar estreñimiento.

Si éste es el caso de tu compañero, basta con introducir en la dieta un poco de calabaza hervida o aumentar la cantidad de carnes picadas durante esos días para compensar el efecto del calcio y conseguir un tránsito intestinal adecuado. Hay muchos trucos para normalizar las caquitas de tu compañero.

¿Se lo puedo dar a mi compañero aunque tome pienso?

¡Por supuesto! Es más probable que tu amigo sufra de estreñimiento o diarrea al darle un hueso recreacional que otros peluditos ya introducidos en la dieta natural, ya que éstos últimos ya han entrenado su sistema digestivo para digerir los huesos. Por esta razón, revisa sus caquitas durante el primer hueso recreacional y si fuera necesario, ayúdale a normalizarlas.

Quizás ya hayas oído en alguna ocasión que no se debe mezclar la dieta natural y el pienso en la misma toma, ya que puede ocasionar problemas digestivos. En el caso de los huesos recreacionales, no hay problemas de incompatibilidades con el pienso.

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